lunes 13 de abril de 2009

Marchese di Villamarina 2003: nuestro pequeño homenaje.


Hoy me quiero sumar al duelo de todos los habitantes de gli Abruzzi y rendir mi pequeño homenaje a todas la personas que han perdido la vida a causa del seísmo que el domingo pasado sacudió gran parte de la región. En primer lugar hago esto, porque hace seis años yo era un abruzzese más que estudiaba en la facultad de Humanas en Teramo, muy muy cercana a L´Aquila, durante todo un curso. En segundo lugar, escribo esto, sumándome a mi querido amigo Joan de De Vinis, para solidarizarme muy humildemente con una tierra a la que siempre echo de menos y nunca me canso de volver.
Apenas hace unos días que volví de Italia, más en concreto de Sardegna, una isla maravillosa que hasta el momento no conocía. En mi viaje he tenido la oportunidad de visitar la ciudad de L´Alguer, situada a poniente de la isla y enmarcada en la zona más septentrional. Para un catalanoparlante es siempre un hito, creo yo, visitar una ciudad donde aún pervive tu lengua más alla de los dominios conocidos. Pues bien, después de estar varios día en la ciudad, alquilamos un coche y decidimos recorrer la costa norte, desde la Nurra hasta la Gallura, para ver esos maravillosos pueblos, como Castelsardo(en la imagen), que salpican la isla. Y como no podía ser de otro modo, probar todo los vinos más significativos de las diversas DOC que tienen los sardos.
Nuestro primer alto, apenas habíamos dejado L´Alguer, fuen en la localidad de I Piani, donde visitamos la bodega Tenuta Sella & Mosca, que comprende una vastísima extensión de viñedo y produce una ingente cantidad de etiquetas, además de grappa y aceite. El vino que comentaremos es precisamente de esta bodega, el Marchese di Villamarina 2003, recientemente premiado con i tre bicchieri (la puntuación más alta)de la Gambero Rosso 2009, la guía de vinos más completa y conocida de Italia. Bien, ¿por qué este vino de cabernet, en lugar de un cannonau, un carignano di Sulcis o un vermentino? Pues por parecerme un ejemplo extraordinario de Cabernet Sauvignon, profundamente mediterránea. Hace años, cuendo empecé en este fascinante mundo del vino, la cabernet no era una de las variedades que más me entusiasmaran, me parecía, a veces, incluso vulgar: con esas notas herbáceas y vegetales que tanto me recordaban al pimiento verde siempre. Después de catar mucho y más(el único modo de saber algo sobre vino), comprendí que estaba muy equivocado y que la cabernet evoca en muchas ocasiones emociones insospechadas. En el caso de nuestro vino, fue tal cual.
Color rubí, de capa medio alta, en nariz muestra esas sensaciones sutilmente herbáceas de la variedad mezcladas con el aire del mediterráneo que ventila incesantemente estos pagos, los mejores de la bodega. En boca es francamente armonioso, notas ligeramente fenólicas se mezclan con la fruta negra madura y el sotobosque, todo ello equilibrado por una madera de tronçais que influencia muy sutilmente, a pesar de sus 18 meses de permanencia, todo el conjunto. Un cabernet diferente pero clásico, una pequeña joya que tras otros 18 meses de afinamiento en botella, es digna de esta maravillosa isla. Quisiera añadir a las notas de cata que con toda seguridad, el tiempo mejorará este espléndido vino que muestra toda la fuerza del terruño del que procede, dominado básicamente por una arcilla gris con altos contenidos férricos. Añadir además que si se combina con unos buenos Orecchiette alla sarda, puede resultar algo inefable.

Y este ha sido nuestro pequeño homenaje desde Les Foes a todos los abruzzesi; y también recordar, de otra forma, a una tierra, en este caso Sardegna, que nos ha brindado tantos buenos momentos.

PS: A todos los que aman los paisajes de mar y la playa les recomendaría visitar Sardegna, para muestra un botón.


Arrivederci e salute...

Roger

lunes 25 de agosto de 2008

Italia indimenticabile (Italia inolvidable, Parte I)


Mediados de agosto, el calor y la humedad son sofocantes y más en Verona, gracias al paso del río Adige por el centro de la ciudad. Tras tres días de gastroturisteo por la ciudad, descubriendo pequeñas enotecas como la de Santa Anastasia (en Via Massalongo Abramo, frente a la Iglesia de S. Anastasia) y también míticas como Antica Bottega del Vino(toda una institución en Italia), emprendimos la marcha hacia nuestra primera visita a bodega.
Primero cogimos un tren desde Verona, que nos dejaría en Trento. Una vez allí, alquilamos un coche para dirigirnos hacia la Azienda Foradori en el corazón de Mezzolombardo, a medio camino entre Trento y Bolzano. Gracias al GPS (invento donde los haya) pudimos llegar sin problemas, porque de no tenerlo, no sé si hubiéramos sido tan puntuales a nuestra cita con Elisabetta Foradori. La bodega está situada a los pies de los Dolomitas, en pleno Alto Adige. El mimo y el detalle con el que Elisabetta cuida la Teroldego, única variedad que utiliza para sus dos vinos tintos, es impresionante. Poder visitar una bodega que normalmente no hace visitas es toda una maravillosa sorpresa, pero si a esto le añadimos que a los cinco minutos de estar allí, aparece en escena, como por arte de magia Michael Wöhr para acompañarnos en la visita, la sorpresa aumenta cosiderablemente. Michael es el importador de vinos alemanes(Rieslings) más destacado de nuestro país, en la sociedad que comparte con Josep(Pitu) Roca, Vins Alemanys.
Hechas ya las presentaciones, Elisabetta nos hizo de cicerone por la finca que envuelve la Azienda, plantada exclusivamente de Teroldego. El tipo de cultivo que se desarrolla en toda la Azienda es biodinámico, lo que significa que para llegar hasta este punto y conseguir el sello de Biodinamico Certificato ha tenido que pasar por una serie de primeros estadios como la agricultura ecológica entre otros.
El interior de la bodega es espectacular. Bajamos una escaleras hacia las entrañas de la Azienda y ya empezamos a sentir cómo desciende la temperatura hasta convertirse en ideal para el reposo del vino. Sin humificadores, el nivel de humedad y temperatura son ideales en esta cantina de 1905, hecha construir por lo bisabuelos de Elisabetta. Un dato que nos sorprendió fue la utilización de bastante roble austríaco en la cantina, con unos resultados, como más tarde comprobaríamos, magníficos.
Un avez terminada la visita a la cantina, pasamos a la sala de catas donde Elisabetta, entre copa y copa, nos fue explicando todos los pormenores de sus dos vinos tintos, 100% Teroldego, a través de los últimos años. La evolución en las tres últimas añadas es espectacular, en calidad y armonía. Los primeros años de nuestra vertical (2004, 2005 y 2006), tanto del Foradori básico como de su alta expresión Granatto, resultaron algo desequilibrados, como muy rudos y con un ataque bastante complicado en el 2004. En el año siguiente, el 2005, ambos vinos resultaron mucho más redondos y equilibrados pero sin llegar a la armonía y complejidad de 2006. Es a partir de este último donde esa evolución antes mencionada, se pone de manifiesto con toda su expresividad. La Teroldego, tan típica como denostada en esta zona del norte de Italia, expresa toda su mineralidad a través de los vinos de Elisabetta, evidenciando el terruño al cual pertenecen desde hace incontables generaciones. Fue un verdadero placer haber tenido la oportunidad de conocer de primerísima mano la Azienda Foradori, así como a Elisabetta, y que nos explicara al detalle toda la historia de esta fascinante variedad.
Antes de proseguir nuestro viaje, Elisabetta nos recomendó una pequeña enoteca, un poco más al norte, en el pueblo de Egna (provincia de Bolzano), Johnson & Dipoli, un sitio regentado por un tal Vincenzo(como sabríamos más tarde) y donde pudimos probar varios de los vinos blancos más espectaculares del norte de Italia.

Eran casi las cuatro de la tarde cuando llegamos a Egna y el calor de pleno agosto nos hizo buscar desesperadamente la sombra. Pasamos por una calle adoquinada y porticada a ambos lados, y siguiendo por uno de los lados hacia el centro del pueblo, caímos en la cuenta de que estábamos en la calle que buscábamos, Via Andreas Hofer. Unos cien metros más arriba, en la convergencia de dos calles y bajo los pórticos de origen medieval, vimos en el número 3 la pequeña enoteca, que parecía prácticamente vacía. Como nos pareció un sitio tranquilo, tomamos asiento en una de las mesas exteriores y pedimos dos copas: un Gewürztraminer passito y un coupage de Sauvignon Blanc y Gewürz. De todos los vinos blancos que probamos durante aquella tarde, hasta bien entradas las ocho, nos quedamos con el que acto seguido cenaríamos: Lieben Aich 2006(IGT) de la Tenuta Manincor, un mineralísimo monovarietal de Sauvignon Blanc sencillamente extraordinario.
La tarde se ofreció maravillosamente tranquila entre copa y copa y como no podía ser de otro modo, con alguna que otra sorpresa. A eso de las seis de la tarde apareció un tipo joven, vestido de cocinero, y al oirnos hablar en español se sentó rápidamente a nuestra mesa para preguntarnos de dónde éramos. Era Terry el cocinero provisional(durante 20 días) de la enoteca. Terry estaba casi de vacaciones y por referencias y amistad le hacía la campaña de agosto a Vincenzo. La formación de Terry como cocinero es vastísima, pero lo que más vendía Vincenzo a sus clientes era el hecho que Terry hacía tres años que estaba trabajando en el restaurante de Ferràn Adrià(El Bulli) como cocinero y ya se sabe lo que les gusta presumir en general a los italianos en cuestiones de imagen, en fin. Parece que después de una hora hablando con nosotros se le abrió el cielo al pobre cocinero que se veía obligado a cocinar pasta y cuatro cosas más de la escueta carta que ofrecía la enoteca. Él quería hacer algo más especial y sofisticado, y nos comentaba que la gente del norte no apreciaba lo suficiente ese tipo cocina.
Acabamos pidiéndole que nos preparase aquello que se le antojara para cenar y así fue: de primero un Carpaccio de buey, fresquísimo y muy apetecible para empezar. De segundo un Risotto alla mustarda con alcaparrones y café espolvoreado, no tengo palabras para este sencillo e inefable plato, simplemente magia. El tercer plato fue Pichón con suflé de calabaza y boniato, acompañado de semillas de albahaca germinadas al Campari. Extraordinario, sin más. Para cerrar esta magnífica comida, Terry nos había preparado un postre de creación propia que nos dejó de una pieza: Helado de Bubble Gum sobre mozzarella(simulando la textura) y galleta, y acompañado de una salsa de fruta de la pasión con piña. Absolutamente pantagruélico; de esas cosas que hay que probar alguna vez en la vida. Y cómo no, dos copas de un fabuloso Gewürz passito jalonaron a la perfección este final de cena.
A la una pasada, después de haber hablado largo y tendido con Vincenzo y con Terry, nos despedimos porque al día siguiente teníamos cita en la Tenuta Hofstätter (Termeno), con nada más y nada menos que Martin Hoffstätter que nos haría de cicerone por las fincas y la bodega. Pero esta es otra historia que ya detallaré más adelante.

Salute, e alla vostra!!


Roger

martes 22 de julio de 2008

El Bugader de Joan D´Anguera: un syrah para el recuerdo.


Ante todo y en primer lugar, vayan por delante mis disculpas. Me disculpo por no poder atender el blog con regularidad, pues este post, realmente, debería haberse publicado hace casi dos meses. Un largo periodo de muchísimo trabajo me ha mantenido apartado de todo lo relacionado con el blog, que no con el vino. En fin, dicho esto, paso a retomar la tarea donde la dejé.
Como en tantas otras ocasiones, el escenario de la cata que organizamos fue la vinoteca de Ana y Carlos en Cabanes, que como buenos anfitriones auspiciaron la cata y nos dieron bien de comer. Y nuestra intención, en esta ocasión en concreto, fue la de dar a conocer todos los vinos de una bodega histórica como es Cellers Joan d´Anguera en Montsant, con una tradición vitivinícola que se remonta a 1820, y cuyos vinos "más especiales" no eran tan conocidos para todos los asistentes como lo son su Planella o su Finca l´Argatà.
Pues bien, en la cata que propusimos, se probaron todos los vinos de la bodega, inclusive su dulce D´Or(una verdadera virguería elaborada con Garnacha y sometida a un proceso natural de oxidación y crianza durante 36 meses, al estilo generoso), además del Jove Joan d´Anguera, el estupendo crianza La Planella 2006 y el no menos excelente Finca l´Argatà 2006. No obstante, toda la espectación recayó, como era de esperar, en la vertical de El Bugader(entre 70-80% de Syrah, y el resto a partes iguales de Garnatxa y Cabernet Sauvignon) que comprendía las añadas 2001, 2002, 2003, 2004 y 2005.

La orientación general de la finca donde se ubica el viñedo de El Bugader, es preeminentemente norte, esto matiza, más si cabe, el desarrollo de la syrah. A diferencia de otras zonas vinícolas, donde la syrah recibe más horas de sol y eso se traduce en notas más cálidas(por lo general) en el vino resultante, en El Bugader de Joan d´Anguera no hay nada que recuerde a largas insolaciones. El conjunto mantiene una armonía espectacular, como sólo ocurre con los grandes vinos.
El éxito de que El Bugader sea lo que es se debe a la sabia elección que tomó el padre de Joan y Josep, hará prácticamente tres décadas, al plantar un clon muy particular de syrah que unido al magnífico terroir de la finca ha dado como resultado un vino de perfecto equilibrio, capaz de transmitir toda la particularidad del terruño.
La elección fue, además de sabia, acertada, puesto que Cellers Joan d´Anguera fue pionera en adaptarse a las nuevas necesidades y demandas de un mercado cada vez más creciente y exigente, introduciendo por primera vez la syrah en la zona y siendo uno de los primeros vitivinificadores de la misma en toda España.
El relevo generacional, con Joan y Josep, ha intensificado y apurado los esfuerzos por mantener una tradición vinícola histórica junto a un concepto moderno de elaboración del vino, apostando siempre por una excelente calidad y cuidado de la materia prima(el vino se hace en el viñedo) en detrimento de una producción masificada. Como resultado, sus vinos les avalan: una calidad y concentración indiscutibles, que como en el caso de El Bugader, les auguran una larga vida.

Volviendo a la vertical de El Bugader, intentaré sintetizar los comentarios, poniendo de relieve aquellas particularidades que me parecieron más notables y diferenciadoras a lo largo de la cata. Quisiera señalar que todos los vinos fueron decantados 2 horas antes de su servicio, manteniendo su temperaturaa 15º en todo momento.
Dicho esto, empecemos por las características generales: en copa destaca la capa altísima, color cereza picota casi opaco. En nariz, todos comparten un aroma de buena intensidad, con una abrumadora presencia de fruta negra y ciertas notas a violetas. Otro rasgo común que destacamos es el recuerdo de la crianza, que tras 14 meses en roble nuevo francés, en absoluto ahoga a la fruta, permaneciendo en un segundo plano y confiriendo esas notas balsámicas tan características en este "casi" monovarietal de syrah.
En boca tampoco hubo lugar a la decepción: una frescura impresionante fue el estandarte a lo largo de toda la vertical, destacando la fuerza y frescura del 2001, un año sin duda inolvidable para este vino. La fina crianza también debe ser destacada aquí, denotando el tostado, al final, en algunas añadas como 2004 y 2005 un ligero recuerdo a café moka, extraordinario. La carnosidad del tanino, bien definido y sin aristas, es también una constante en todos los Bugader, incluso en el 2003, un año muy complicado por el extremo calor, en el que sólo embotellaron unas 3000 botellas de las 6000 habituales en otros años.
No menos importante es la acidez que mitiga los casi 14,5º y equilibra de forma espectacular todo el conjunto. A esto se le debe añadir el largo recorrido que tiene en boca y un eterno final que junto a un retronasal impresionante hacen de este vino uno de los más elegantes que haya tenido el placer de probar.
En pocas palabras, la mineralidad(tierra seca) sumada a una materia prima cuidada y mimada al detalle dan como resultado un vino extraordinario. Y si tuviera que elegir algun año en particular, me quedaría con el 2001, por su frescura y elegancia y con el 2005 por su fuerza y su concentración. Si bien estos dos me entusiasmaron, todos, absolutamente todos, estuvieron a la altura con creces. Sin duda alguna, un syrah para el recuerdo.

Desde Les Foes quisiera agradecer y mandar un fuerte abrazo a Joan y Núria por su hospitalidad cada vez que voy a Montsant. Gràcies per tot.

Roger

viernes 4 de abril de 2008

Una de generosos en Vins & Sentiments.


Encontrarte de nuevo con una amistad de la que no sabes nada en años es siempre una alegría y
si además la reencuentras en un lugar especial, la alegría es doble. Así fue mi reencuentro con Ana, algo muy casual, en su tienda de Vins & Sentiments en Cabanes, sin tener la más mínima idea de que el negocio era suyo y de Carlos. No podía ser de otro modo, una feliz casualidad. A raíz de nuestro primer "nuevo" contacto, que seguimos manteniendo por supuesto, hemos tenido la oportunidad de poder quedar varias semanas, siempre en su tienda, para realizar algunas catas memorables como la que a continuación detallo.
Decidimos hacer una cata singular de vinos generosos dulces(otra vez será de secos, prometido). Buscamos también que los procesos de elaboración fueran diferentes pero con un denominador común: la añada(1998) y la Botrytis Cinerea (Podredumbre noble) en el caso de los foráneos y la pasificación por soleo en el caso español. En concreto estos tres vinos fueron, tomados por este orden: un Tokaji, un Sauternes y un PX dulce de Jeréz. Mientras respiraban en el decantador los dos primeros, nos pareció oportuno tomarnos un excelente Finca Dofí 2004(DO Priorat) con unas deliciosas croquetas de setas que Carlos había preparado. Sin comentarios , el vino de Álvaro Palacios estuvo estupendo de principio a fin(al igual que las croquetas de Carlos).
Vale la pena hacer una pequeña introducción al Tokaji, el vino botrytizado más antiguo del mundo, anterior al Riesling en más de cien años y doscientos años anterior al Sauternes.

La región de Tokaj se encuentra al este de la capital húngara, justo haciendo casi frontera con Ucrania y lindando su zona montañosa con Eslovaquia, con quien comparte una pequeña porción del apelativo de vino de Tokaj, también. Desde un punto de vista geográfico, el hecho de estar prácticamente encima de la enorme llanura del Danubio favorece la constante humedad, facilitando la aparición de la podredumbre noble. La vendimia es muy tardía y siempre se realiza haciendo varias pasadas y seleccionando por racimos, justo antes de empezar las heladas invernales. Tras la vendimia, se procede a la selección de la uva atacada de botritys, depositándola en una especie de cestos llamados Puttonyos . Los Puttonyos son la cantidad de 25 kg. de uva botrityzada por barrica de Gönc(136 litros). El resto de uvas, no botrityzadas, se vinifican de forma normal(en seco) y será durante su fermentación cuando se les añaden la cantidad de puttonyos que conformarán el definitivo Tokaji. Para que un vino Tokaji sea denominado Aszú, es necesario un mínimo de 3 puttonyos para su elaboración, es decir, 75 kg. de uva botrityzada por barrica de 136 litros.
Pues bien, empezamos con el tokaji, Disznókó Tokaji Aszú 5 Puttonyos 1998, de la bodega húngara Disznókó, un coupage de Furmint 60%, Harslevelu 28%, Oremus 10% y Muscat 2%. Disznókó esta considerado como premier cru desde hace casi 300 años y es desde 1993 propiedad de la aseguradora AXA Millesimés. Disznókó, juntamente con la bodega Oremus, propiedad de la familia Álvarez(Vega Sicilia), la bodega Château Dereszla y Château Pajzos entre otros, han devuelto todo el prestigio al Tokaji, renovando y modernizando sus bodegas, aunque siempre respetando la tradición ancestral vitivinícola de Tokaj. Para este propósito, AXA dejó en manos del experto inglés Christian Seely y de su equipo, cuyo trabajo en Sauternes con Château Suduiraut les avalan, el cuidado de Disznókó. El fruto de toda esta labor son unos vinos excepcionales, dignos de su apelativo histórico "vino de reyes y rey de los vinos".
En la cata, este 5 Puttonyos, no defraudó en absoluto. A simple vista destacan el color ámbar de alta intensidad y la limpidez. En nariz resulta bastante complejo, con notas de melocotón en
almíbar, naranja escarchada, orejones y algo de miel de acacia. La entrada en boca es untuosa y aterciopelada. La espectacular acidez mitiga el dulzor, equilibrando un vino que si no fuera por el coste(30€ la botella de 0,5 l.) podría beberlo todos los días. Un vinazo, largo y fresco como pocos y con una vida muy muy longeva. Los 20 meses de crianza en barrica apenas se notan. Es, sin duda, un vino excepcional.

Y tras el Tokaji, llegó el Sauternes: un Château D´Yquem 1998, otro coupage, esta vez de Sémillon (80%) y Sauvignon Blanc (20%). Huelgan las presentaciones en uno de los mejores y más conocidos vinos del mundo. Château D´Yquem está calificado como Premier Grand Cru Classé y es el más famoso vino de toda la DOC Sauternes, y casi que de todo Burdeos junto con Petrus. Se utiliza la Semillon por la propensión que tiene a la podredumbre noble(la piel de la uva es muy fina, ideal para que penetre la Botrytis) y la Sauvignon blanc, aunque menos propensa, se utiliza para reportar acidez y mantener el conjunto durante su larga evolución.
Como en el caso del tokaji, la niebla matinal y la humedad tienen un papel muy importante para
fomentar la aparición de la podredumbre noble. En Sauternes, cuando el verano toca a su fin y el otoño comienza, las influencias del río Cirón(aguas muy frías) en contacto con el Garona(aguas más cálidas) producen unas densas brumas matinales que al extenderse por los cultivos de las laderas impiden que el sol llegue a madurar la uva. Conforme se va disipando la bruma matinal y el calor va aumentando, la humedad del aire se vuelve más intensa, condición que propiciará la aparición de la Botrytis, indiscutible protagonista y responsable de este maravilloso y único vino.
El suelo cultivado del Château está formado por una gran capa de arcilla(algo poco común en Sauternes) sobre un lecho de piedra caliza muy profundo que facilita el drenaje junto con el sistema que la bodega instaló a finales del S.XIX: una serie de conducciones hechas de terracota que favorecen el avenamiento del agua, evitando que se estanque y perjudique el cultivo. Durante la vendimia, más de un centenar de personas trabajan entre cuatro y seis semanas en la recolección, a veces más, haciendo distintas pasadas(si es preciso hasta una docena de veces) puesto que se selecciona grano a grano, únicamente los sobremadurados, siguiendo la filosofía de los Lur-Saluces y del Château: "una cepa un vaso". El tiempo de fermentación es de cuatro a seis semanas, con una posterior crianza de 42 meses en barrica nueva de roble francés, cómo no.

En cata resultó digno de su mediática fama: de color dorado intenso, los aromas terciarios cerraban en un principio el paso al resto, destacando notas contundentes de pegamento imedio que se abrían poco a poco hacia barnices finos. Costó que se abriera más, pero poco después de diez minutos en copa afloraban el resto de aromas: especias(vainilla), cítricos, melocotón y algo de miel. En boca tiene un paso mucho más fresco de lo que aparenta en un principio con claras notas de piel de naranja escarchada y dulce de membrillo todo ello en perfecta armonía y equilibrio con una rotunda acidez. El postgusto es larguísimo y con un delicioso recuerdo a bollería. Todo son excelencias en este fantástico vino y no iba a ser menos en su precio, que ronda los 300€, dependiendo de donde se compre. La verdad es que lo encontramos por bastante mejor precio del que suele tener al detalle en tienda, y pudimos disfrutarlo sin rascarnos tanto el bolsillo.
Siempre he pensado que un vino de estas características carece de sentido, de placer, si no se comparte, y
la ocasión bien lo mereció.

Por último y para cerrar, el PX Dulce Muy Viejo de Ximénez-Spínola: desde la reseña abajo comentada han pasado unas semanas y esta vez, como colofón a la cata, hemos tenido la oportunidad de abrir una nueva botella de este inefable PX, y debo decir que la cata dio ciertas perspectivas complementarias a la suscrita anteriormente: en nariz el dátil y la pasa eran mucho más manifiestos que el higo. Abrumadoramente manifiestos, diría yo. Encuentro también ese punto de salinidad en nariz, como de cierta bruma junto con los aromas característicos de la solera. En boca sigue igual de increíble, con notas amargosas propias de la crianza, muy al fondo y toques inconfundibles de chocolate negro. Hasta aquí pocos cambios, lo curioso viene cuando termino la copa totalmente, la aireo y en un primer momento a copa vacía, se perciben unos aromas muy finos, como de chocolate negro caliente y pasa, durante los 5 primeros minutos. Al cabo de un cuarto de hora, éstos habían desaparecido y dado paso a todo el recuerdo de la crianza: ligero ahumado como de carbón vegetal y escabeche, impresionante. Esta última nota es la que me ha empujado a escribir otra vez sobre este magnífico PX, siempre lleno de sorpresas.

Quiero dar las gracias y mandar un abrazo muy especial desde Les Foes para Ana y Carlos, por acogerme siempre tan bien y estar siempre dispuestos a compartir y catar cosas nuevas.

Roger